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Los sistemas eléctricos de bajo voltaje son a menudo identificados con un rol predominante dentro de una “casa inteligente”, tales como los electrodomésticos manejados por control remoto. Pero el uso más simple y obvio es de estos elementos es para iluminación. Los artefactos de iluminación de bajo voltaje están alimentados por un transformador, que baja el voltaje y convierte la corriente alterna de 120 voltios a 12 voltios de corriente continua.
Comparado con la iluminación incandescente tradicional, las ventajas principales al usar artefactos de bajo voltaje para la iluminación son enfoques de luz más precisos, mejor calidad de luz y costos operacionales más bajos.
Mejor control del haz
Con la mayoría de los artefactos incandescentes, la intensidad de la luz sólo puede variar al cambiar la potencia de la bombilla. Por el contrario, con la mayoría de los artefactos de bajo voltaje, la fuente de luz es una lámpara de filamentos halógenos. La variedad de formas y tamaños de las lámparas halógenas entrega mayor flexibilidad de diseño al permitir diferentes difusiones e intensidades.
Difusión del haz de
luz. Dentro de una bombilla (la cápsula de vidrio de la lámpara) de bajo voltaje, los espejos enfocan la anchura o expanden el rayo de luz. La difusión se expresa en grados y varía desde aproximadamente 9 grados, para un punto de luz muy estrecho, hasta casi 55 grados que produce un flujo de luz más amplio.
Para tener una idea de la difusión, un haz de luz de 18 grados a 5 pies del techo hasta la cubierta de un mesón, tiene una difusión en forma aproximada de 20 pulgadas. En el piso, su difusión es de 36 pulgadas de diámetro. Un rayo de 55 grados tiene por lo menos una difusión de 78 pulgadas de diámetro a nivel del piso.
Para iluminar un pasillo de 3 ½ pies de ancho con un techo de 8 pies, por lo general instalamos una lámpara de 50 vatios con una difusión muy amplia. Pero si el pasillo tiene cuadros que cuentan con iluminación propia de bajo voltaje, podríamos estrechar el rayo de la iluminación general o aumentar la distancia entre los artefactos. Ésto agrega interés visual a la vez que entrega suficiente luz en ese espacio.
Intensidad. Las bombillas más comunes generan luz al calentar el filamento hasta la incandescencia. Mientras más caliente el filamento, más eficazmente se convierte la electricidad en luz.
Sin embargo, el calor también acorta la vida útil del filamento, por lo que el diseño de cada lámpara es un ba-lance entre eficiencia y duración.
Agregar gas halógeno a la bombilla le permite generar más calor sin sacrificar la vida útil. Comparada con una bombilla incandescente de 75 vatios, una lámpara halógena de 20 vatios es más pequeña y más brillante (en lúmenes por vatio) y durará más. En la práctica, las típicas lámparas halógenas de tungsteno son un 50% más brillantes por vatio y duran el doble de tiempo.
Color. La calidad del color de la luz de bajo voltaje cae en un lugar entre el amarillo cálido, de las bombillas incandescentes regulares, y el blanco fresco de las lámparas fluorescentes. Los filamentos que vienen en las lámparas de bajo voltaje se calientan mucho, por lo que la luz se acerca al verdadero color de la luz de día, una luz más cómoda para leer y trabajar (pero en realidad existen muchas más tonalidades de colores disponibles en las lámparas de bajo voltaje).
Otros temas de interés
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La variedad de artefactos y lámparas de bajo voltaje y sus juegos decorativos asociados es enorme. El tamaño pequeño de algunos de estos artefactos los hace especialmente útiles en muchos lugares donde los artefactos incandescentes más grandes no caben. Por ejemplo, a menudo utilizo artefactos que son casi del tamaño de un disco de jockey, montándolos directamente en la parte inferior de los armarios de cocina superiores. Estas unidades se pueden empotrar hasta 5/8 pulgadas en la parte inferior de la balda inferior del armario. Para lo que el cliente quiera instalar, siempre hay alternativas.
Los artefactos del tamaño del disco o pastilla de hockey cuestan alrededor de $25 dólares cada uno, pero al espaciarlos a 12 pulgadas, cuesta casi lo mismo que un tubo fluorescente de $20 dólares por pie.
Además, el artefacto halógeno entrega una luz operante que es dramática, útil y de más larga vida que otras luces.
En muchos de los artefactos de bajo voltaje que existen hoy en día, las lámparas pueden rotar y moverse hacia arriba y abajo dentro de su mismo esqueleto.
Esta función permite un control más preciso sobre la dirección del rayo de luz enfocado al mover la bombilla, no el reflector. De esta forma, los artefactos empotrados en el cielo de una casa pueden ser usados para iluminar no sólo las superficies horizontales, como pisos y mesones, sino también los muros u objetos de arte y pinturas con iluminación propia.
Los juegos decorativos que hay también están disponibles para las funciones de condensar o difundir la luz de los artefactos.
Instalación
Una diferencia entre los sistemas de bajo voltaje y los de 110 voltios, es que las luces de bajo voltaje necesitan una corriente continua de 12 voltios proporcionada por un transformador.
La iluminación de bajo voltaje más antigua usaba transformadores remotos grandes y caros, por lo que el cableado era más elaborado y de intensa labor. Hoy en día, sin embargo, la mayoría de los artefactos de bajo voltaje, como las luminarias empotradas y de riel, vienen con un transformador incorporado.
Cuando un artefacto es muy pequeño como para acomodar el transformador, las luces pueden ser agrupadas y alimentadas por un transformador remoto. Esta solución funciona bien en espacios reducidos, como dentro de una repisa cornisa o en la parte superior de un nicho de muro.
En el mercado, existen dos tipos de transformadores: los magnéticos y los electrónicos en estado sólido. Los transformadores magnéticos han estado presentes por años y se encuentran más comúnmente en las luces empotradas. Los transformadores electrónicos se encuentran en artefactos más pequeños, como las luces de riel. Las versiones en estado sólido son más eficaces y tienen una vida útil más larga, haciéndolas más populares que los transformadores magnéticos más antiguos.
Instalar y cablear artefactos de bajo voltaje cuesta lo mismo que instalar un artefacto incandescente. El alambre, típicamente 12-2 ó 14-2 Romex para un circuito de 15 amperes, es el mismo para cualquiera de estos dos sistemas disponibles. Pasar el alambre y hacer las conexiones en las cajas de empal-mes es exactamente el mismo proceso.
Sin embargo, si se fija bien podra encontrar algunas “economías de escala” con los sistemas de iluminación de bajo voltaje.
Por ejemplo, puede colocar el doble de artefactos de bajo voltaje como podría colocar incandescentes en un solo circuito.
Con esta fórmula se ahorrará el trabajo y los materiales de una segunda corrida de alambre y el costo de instalar un segundo interruptor.
Vida útil de la lámpara. Quizás otros aspectos de la iluminación de bajo voltaje podrían parecer más caros a primera vista, pero la iluminación de bajo voltaje es rentable y energéticamente eficiente cuando los costos se extienden sobre la vida útil del producto.
Pero los costos que al principio parecen altos para los artefactos de bajo voltaje son rápidamente absorvidos por los ahorros. Primero que nada, porque existe un ahorro en la vida útil más larga de la lámpara.
Una típica lámpara incandescente de 75 vatios dura aproximadamente 750 horas, mientras que una lámpara de bajo voltaje de intensidad comparable durará tres o cuatro veces más.
Segundo, los costos de operación para los artefactos de bajo voltaje son más bajos. Según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, la iluminación puede consumir hasta un 20% del uso de la energía de un hogar. Si comparamos ésto con las bombillas incandescentes, la iluminación de bajo voltaje requiere aproximadamente la mitad de energía para la misma cantidad de iluminación. Por lo que en el tiempo, la iluminación de bajo voltaje cuesta aproximadamente la mitad de lo que cuesta una lámpara candescente para funcionar. Al reemplazar las bombillas incandescentes de 75 vatios con lámparas de bajo voltaje, no es difícil notar un ahorro de al menos $20 dólares por artefacto al año.
Para mantener el costo de mantenimiento bajo, existen algunas ubicaciones donde la iluminación de bajo voltaje no tiene un sentido económico. Armarios (a menos que sea un vestidor o guardarropa), lavandería y garaje pueden funcionar tanto con iluminación incandescente como fluorescente. Si puede pagar por el costo de la instalación de luminarias de bajo voltaje en sólo algunos lugares, concéntrese en la cocina, la entrada de la casa y el tocador.
Además recuerde que hay que tener mucho cuidado con los reguladores de voltaje. Para su cliente, los reguladores de voltaje son una parte lógica de un sistema de bajo voltaje. Pero cuestan casi el doble que los sistemas convencionales, debido a que el número de luces que puede agrupar en un regulador está limitado con bajo voltaje.
Asimismo, mezclar artefactos de bajo voltaje con artefactos incandescentes en el mismo circuito significa que necesitará dos reguladores, uno para cada tipo de artefacto.
Paisaje de bajo voltaje
Cuando se trata de iluminar paisajes, la de bajo voltaje realmente brilla. La tremenda flexibilidad de la iluminación de bajo voltaje le permite experimentar con infinitas combinaciones de color, intensidad, y anchos de haz. A menudo trabajamos con clientes de noche, iluminando árboles y arbustos con el mismo artefacto pero cambiando bombillas. Los efectos son realmente asombrosos, y siempre obtenemos muy buenas críticas después de una de esas sesiones de iluminación al atardecer.
La iluminación de bajo voltaje para paisajes es con mucho la opción menos costosa para la iluminación exterior. Primero que todo, los costos de mano de obra son un 50% a 75% más bajos, porque los artefactos típicos de bajo voltaje simplemente se “entierran” en la tierra. Esto elimina las costosas cajas de empalmes y accesorios rígidos asociados con los sistemas de alto voltaje.
También, el alambre de bajo voltaje es un cable de entierro directo y sólo necesita ser enterrado a 12 pulgadas de profundidad. Esto lo hace mucho más fácil de instalar que al conducto eléctrico. Las conexiones impermeables también son fáciles – sin cajas de empalme, ni estacas.
JEFF RIDENOUR ES DUEÑO DE JR ELECTRIC, EMPRESA SUBCONTRATISTA ELÉCTRICA EN SANTA BÁRBARA, CALIFORNIA.
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