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| Pintura: más allá del color |
| ¿Qué debe tener una buena pintura? |
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¿Qué debe tener una buena pintura?
A la hora ir a la tienda y seleccionar la marca de pinturas, piense en los espacios donde va aplicarlo: superficies y uso del inmueble, el tipo de personas que lo habitarán o usaran y las condiciones ambientales de la zona.
Para usos interiores, es necesario tener excelente lavabilidad y poder de cubrimiento, pues son superficies que han sido o pueden ser repintadas con pinturas y colores diferentes.
El bajo olor también es importante en los espacios habitados (caso de una remodelación) para evitar afectar la salud de las personas. En este tipo de proyectos también es importante que tenga bajo salpique, especialmente cuando se tienen pinturas con base solvente y pisos con acabados especiales como madera o mármol.
En el caso de las aplicaciones exteriores hay que tener en cuenta los cambios de temperatura, producto de las estaciones. Por ello hay que verificar con el fabricante que la pintura seleccionada tenga buena resistencia a la flexión, de modo que no sufra defectos como descascaramiento o pérdida del color.
Los rayos UV y los microorganismos son otros agentes que restringen el desempeño de las pinturas. Las formulaciones con biocidas y filtros extras podrán solucionar cada uno de estos inconvenientes.
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Caso aparte merecen los recubrimientos de protección como los impermeabilizantes y los intumescentes, ellos refuerzan las estructuras contra la acción del agua y el fuego, respectivamente. La elección de estos productos es un proceso que debe ser asesorado por los fabricantes o personal experto, en caso de acudir a tiendas especializadas o por departamentos.
Manos a la obra
Antes de pintar es necesario adecuar la superficie para garantizar una correcta adherencia del recubrimiento en el sustrato. Si se trata de paredes interiores anteriormente pintadas con el mismo tipo de sustancias que se aplicarán, puede hacerse un lavado con agua, jabón y blanqueadores para remover restos de polvo y grasa que puedan generar imperfecciones en la película.
Si la superficie será pintada por primera vez, o fue sometida a recientes cambios como apertura o sellamiento de perforaciones es importante lijar, de modo que quede uniforme. En los casos de paredes de ladrillo debe aplicarse antes una buena cantidad de base de estuco y si se trata de madera debe hacerse proceso de impermebilización y protección contra hongos e insectos.
Diluir las pinturas en agua o solvente (proceso que algunos obreros llaman “rebajar”) no es recomendable, pues entre mayor solvente tenga el recubrimiento, más delgada será la película y su capacidad de adherencia, durabilidad y protección podría verse seriamente afectada.
Buenas herramientas
Como ya se mencionó, las brochas y herramientas de aplicación inciden directamente en el desempeño de la pintura y en la apariencia final de la película.
Las brochas conocidas como de alta producción (high production brushes) se recomiendan para aplicaciones en superficies extensas que requieran poder superior de cubrimiento. La mayoría de ellas tienen cerdas de poliéster o nylon y tienen excelente comportamiento con las pinturas de base solvente.
Así mismo, las brochas con cerdas de nylon son recomendadas por ser más fuertes, y por lo tanto más resistentes a las pinturas con gran espesor y en superficies no uniformes o ásperas (generalmente recubrimientos de alto desempeño para exteriores).
Existe otro tipo de cerdas en las que se mezclan nylon y poliéster. Ellas son utilizadas en las pinturas látex y acrílicas.
Las brochas de cerdas naturales también presentan buen desempeño, aunque su comercialización cada vez es más reducida. Sus principales usos están en las superficies interiores, como habitaciones, salas de estar y comedores.
Por su parte, los rodillos son utilizados también en aplicaciones interiores con pinturas acrílicas o vinílicas. Generalmente se utilizan en superficies lisas y pueden ser fabricados a partir de gomas o espumas, especiales para acabado brillantes. Existen algunos otros fabricados en lana y preferidos para las superficies de yeso, o incluso algunos rodillos con texturas, utilizados para acabados especiales.
Los rodillos se destacan por permitir el recubrimiento de grandes superficies de manera uniforme en un período de tiempo inferior. Su utilización también reduce el salpique, pero se debe tener especial cuidado, pues si no se usa correctamente se corre el riesgo de dejar marcas indeseables en la película.
El tamaño de los rodillos y las brochas dependerá del tipo de superficie y pintura a utilizar. En cualquier caso recuerde mantenerlos en buen estado, lavarlos con agua o solventes, según el tipo de pintura que esté utilizando y guardarlos adecuadamente para evitar que acumulen polvo o suciedad que afecte la uniformidad de la pintura.
En posteriores columnas ahondaremos en los diferentes tipos de pinturas y analizaremos casos de aplicación en lugares específicos del hogar, con la asesoría de expertos y formuladores de pintura.
* Vanesa Restrepo es subeditora de la revista Inpra Latina, publicación especializada en la formulación y aplicación de pinturas y recubrimientos en Latinoamérica, perteneciente a Latin Press, Inc., casa editora de El Nuevo Constructor. Ella puede ser contactada en el correo electrónico vrestrepo@latinpressinc.com
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