Las expectativas que surgieron en el sector de la construcción cuando el presidente anunció el paquete de estímulos se han ido diluyendo debido a varios factores que se reseñan en este artículo.
por Julián Arcila
Cuando se empezó hablar de recesión, uno de los sectores económicos que primero sintió su efecto fue el de la construcción. Posteriormente, cuando los medios informativos y el país en general comenzaron a mencionar las palabras “plan de estímulos” los contratistas de todo el país pensaron que dicho programa ayudaría a amainar la situación para los constructores. Infortunadamente no ha sido así. El dinero disponible para construcción no se ha entregado con la rapidez esperada y ya varias instituciones están hablando al respecto.
Y es que de verdad este dinero era una esperanza, pues el sector no despega del todo aún y las cifras positivas que se han visto en los medios no son todavía tomadas como una voz de victoria, pues la desconfianza aún se cierne sobre el grueso de la economía. A decir verdad, los expertos están esperando que los buenos números sean tan sólo un tímido rebote de una recesión que podría extenderse hasta bien entrado el 2010.
Con todo y este pesimismo, las cifras de construcción al cierre de julio pasado presentaron el crecimiento más veloz desde septiembre de 2008; el Departamento de Comercio anunció recientemente que las ventas de casas nuevas subieron 9,6% con respecto a junio, en el que se vendieron 395 mil unidades. Las 433 mil unidades vendidas en el séptimo mes de 2009 significaron la cifra más alta en los últimos 10 meses, así como el mayor incremento porcentual desde febrero pasado, el primer mes con cifras positivas desde la oficialización de la crisis.
Pero, en contraste, mientras el gobierno anunciaba lo anterior, la AGC (la Asociación de Contratistas Generales de los Estados Unidos) manifestaba cierta preocupación por que el dinero no se había entregado con la agilidad esperada. EL NUEVO CONSTRUCTOR entrevistó a Kim Simonson, economista jefe de la institución, con quien discutió algunas de estas realidades. Por el lado de los contratistas hispanos este medio habló con Peter Fontanes, presidente de la naciente NHCA (National Hispanic Construction Association) y quien ha sido uno de los líderes de la iniciativa para que el plan de estímulos llegue también a esta minoría.
Contratistas con los “bolsillos abiertos”
Parece que los contratistas se están quedando con los bolsillos abiertos, pues mucho del dinero que hay disponible para la construcción no ha sido distribuido todavía. Es importante anotar que, tal como lo dice Fontanes, el grueso del dinero que hay para la construcción está dirigido fundamentalmente para construcción de caminos y autopistas, aunque hay también algunos billones para construcción en edificios gubernamentales.
De este monto, la legislación incluyó US$27,5 billones para construcción de caminos, lo cual ha sido otorgado casi en su totalidad entre los diferentes Estados, pero el dinero restante, es decir más de US$100 billones, aún está lejos de los contratistas.
De acuerdo con Simonson, el plan de estímulos contempla cerca de US$135 billones para beneficiar a los trabajadores de la construcción. “(Los recursos) se invertirían a través de 61 programas diferentes. Se podrían agrupar en 4 amplias categorías: transportes, con US$49 billones, de lo cual US$27.5 billones corresponde a autopistas. Hay también US$35 billones para construcción de edificios, alrededor de US$30 billones para energía y tecnología, y US$21 billones para agua y programas ambientales”, explicó.
Vale decir, sin embargo, que el programa de estímulos comprende algunas ayudas para la construcción privada, como exenciones tributarias y ayudas de otro tipo para los compradores de nuevas viviendas. Frente al hecho de que el plan de estímulos se haya enfocado principalmente en la construcción pública, el funcionario de la AGC afirmó que “es un sector (construcción residencial) que está presentando dificultades desde los últimos 42 meses, pero también vemos problemas en la parte no comercial y vemos una necesidad de apoyar esta área también”.
Un pastel para repartir
Es importante mencionar que la entrevista sostenida con el funcionario de la AGC surgió con motivo de una encuesta realizada por esta asociación entre sus miembros. Con base en algunos de los hallazgos, EL NUEVO CONSTRUCTOR habló con los voceros de la entidad a fin de clarificar varios puntos clave.
Uno de los aspectos que puede desprenderse de la investigación es el hecho de que la competencia se ha acentuado y que en la parte de servicios, algunos que anteriormente estaban dedicados a cierta área han empezado a tocar otras puertas o regiones buscando beneficiarse con nuevos negocios o con los recursos que pueden entregarse a través del plan de estímulos.
Kim Simonson da fe de esto cuando afirma: “lo que me han informado algunos contratistas alrededor del país es que en los proyectos estatales donde antes se veían sólo tres licitantes hoy es posible ver 20 ó 30. Parece que algunos de ellos vienen de la parte residencial o también es posible que algunos de ellos tengan un estado o región de operación; en general lo que ha pasado es que la competencia ha aumentado”.
Pero acá vale preguntarse ¿qué tanto se han beneficiado los contratistas especializados en construcción de vías? En opinión de Simonson, el beneficio ha sido relativo, pues estos dineros “cayeron” en el momento en que los estados venían recortando su programa de gastos en autopistas, así que lo que se ha recibido compensa de algún modo, lo que dejaron de otorgar los gobiernos estatales. “Haciendo una comparación del dinero gastado en este rubro entre junio de 2008 y junio de 2009 apenas ha habido un incremento del 2.7%, lo cual dice que el dinero del plan de estímulos apenas ha servido para maquillar la reducción de proyectos basados en fondos estatales”.
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| Índice del Artículo |
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| Un plan de estímulos que no estimula |
| Más gente para menos proyectos |
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Las expectativas que surgieron en el sector de la construcción cuando el presidente anunció el paquete de estímulos se han ido diluyendo debido a varios factores que se reseñan en este artículo.por Julián Arcila
Cuando se empezó hablar de recesión, uno de los sectores económicos que primero sintió su efecto fue el de la construcción. Posteriormente, cuando los medios informativos y el país en general comenzaron a mencionar las palabras “plan de estímulos” los contratistas de todo el país pensaron que dicho programa ayudaría a amainar la situación para los constructores. Infortunadamente no ha sido así. El dinero disponible para construcción no se ha entregado con la rapidez esperada y ya varias instituciones están hablando al respecto.
Y es que de verdad este dinero era una esperanza, pues el sector no despega del todo aún y las cifras positivas que se han visto en los medios no son todavía tomadas como una voz de victoria, pues la desconfianza aún se cierne sobre el grueso de la economía. A decir verdad, los expertos están esperando que los buenos números sean tan sólo un tímido rebote de una recesión que podría extenderse hasta bien entrado el 2010.
Con todo y este pesimismo, las cifras de construcción al cierre de julio pasado presentaron el crecimiento más veloz desde septiembre de 2008; el Departamento de Comercio anunció recientemente que las ventas de casas nuevas subieron 9,6% con respecto a junio, en el que se vendieron 395 mil unidades. Las 433 mil unidades vendidas en el séptimo mes de 2009 significaron la cifra más alta en los últimos 10 meses, así como el mayor incremento porcentual desde febrero pasado, el primer mes con cifras positivas desde la oficialización de la crisis.
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Contratistas con los “bolsillos abiertos”
Parece que los contratistas se están quedando con los bolsillos abiertos, pues mucho del dinero que hay disponible para la construcción no ha sido distribuido todavía. Es importante anotar que, tal como lo dice Fontanes, el grueso del dinero que hay para la construcción está dirigido fundamentalmente para construcción de caminos y autopistas, aunque hay también algunos billones para construcción en edificios gubernamentales.
De este monto, la legislación incluyó US$27,5 billones para construcción de caminos, lo cual ha sido otorgado casi en su totalidad entre los diferentes Estados, pero el dinero restante, es decir más de US$100 billones, aún está lejos de los contratistas.
De acuerdo con Simonson, el plan de estímulos contempla cerca de US$135 billones para beneficiar a los trabajadores de la construcción. “(Los recursos) se invertirían a través de 61 programas diferentes. Se podrían agrupar en 4 amplias categorías: transportes, con US$49 billones, de lo cual US$27.5 billones corresponde a autopistas. Hay también US$35 billones para construcción de edificios, alrededor de US$30 billones para energía y tecnología, y US$21 billones para agua y programas ambientales”, explicó.
Vale decir, sin embargo, que el programa de estímulos comprende algunas ayudas para la construcción privada, como exenciones tributarias y ayudas de otro tipo para los compradores de nuevas viviendas. Frente al hecho de que el plan de estímulos se haya enfocado principalmente en la construcción pública, el funcionario de la AGC afirmó que “es un sector (construcción residencial) que está presentando dificultades desde los últimos 42 meses, pero también vemos problemas en la parte no comercial y vemos una necesidad de apoyar esta área también”.
Un pastel para repartir
Es importante mencionar que la entrevista sostenida con el funcionario de la AGC surgió con motivo de una encuesta realizada por esta asociación entre sus miembros. Con base en algunos de los hallazgos, EL NUEVO CONSTRUCTOR habló con los voceros de la entidad a fin de clarificar varios puntos clave.
Uno de los aspectos que puede desprenderse de la investigación es el hecho de que la competencia se ha acentuado y que en la parte de servicios, algunos que anteriormente estaban dedicados a cierta área han empezado a tocar otras puertas o regiones buscando beneficiarse con nuevos negocios o con los recursos que pueden entregarse a través del plan de estímulos.
Kim Simonson da fe de esto cuando afirma: “lo que me han informado algunos contratistas alrededor del país es que en los proyectos estatales donde antes se veían sólo tres licitantes hoy es posible ver 20 ó 30. Parece que algunos de ellos vienen de la parte residencial o también es posible que algunos de ellos tengan un estado o región de operación; en general lo que ha pasado es que la competencia ha aumentado”.
Pero acá vale preguntarse ¿qué tanto se han beneficiado los contratistas especializados en construcción de vías? En opinión de Simonson, el beneficio ha sido relativo, pues estos dineros “cayeron” en el momento en que los estados venían recortando su programa de gastos en autopistas, así que lo que se ha recibido compensa de algún modo, lo que dejaron de otorgar los gobiernos estatales. “Haciendo una comparación del dinero gastado en este rubro entre junio de 2008 y junio de 2009 apenas ha habido un incremento del 2.7%, lo cual dice que el dinero del plan de estímulos apenas ha servido para maquillar la reducción de proyectos basados en fondos estatales”.
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