Protección de pies a cabeza - Protección para la cabeza |
Página 2 de 2
Protección para la cabeza Una lesión en la cabeza puede afectar gravemente a un empleado e incluso llegar a ser fatal. Por eso, el uso de un casco de seguridad es una de las maneras más fáciles de proteger la cabeza de una lesión. En general, los cascos deben cumplir con ciertos requisitos, como son absorber el impacto de un golpe, resistir la penetración de objetos, ser resistentes al agua y poco flamable. Hay muchos tipos de cascos disponibles en el mercado, estos se encuentran divididos en tres clases industriales. La clase A debe proporcionar resistencia a impactos y penetraciones junto con protección limitada para voltaje (hasta 2,200 voltios); la clase B tiene el nivel más alto de seguridad para riesgos eléctricos, con resistencia a altos voltajes (hasta 20,000 voltios), también cuenta con protección contra la caída de objetos; por su parte, los cascos clase C son más ligeros, protegen de los impactos pero no ofrecen ninguna garantía contra los riesgos eléctricos. Cuidando brazos y piernas Los empleados que se enfrentan a la posibilidad de heridas por objetos que caen, que ruedan o por aplastamiento deben usar zapatos protectores. Asimismo, aquellos que estén expuestos a sustancias calientes, corrosivas o venenosas deben utilizar trajes protectores que cubran las partes expuestas del cuerpo, incluyendo piernas y pies. Además, si los pies del trabajador son susceptible a riesgos eléctricos se deben usar zapatos no-conductivos, mientras que si el lugar de trabajo es propenso a electricidad estática será necesario el uso de zapatos conductivos. Los siguientes son algunos ejemplos de situaciones en las que es indispensable el uso de protección para piernas y pies, por ejemplo, cuando objetos pesados tales como barriles o herramientas puedan rodar o caer en los pies del empleado; el trabajo con objetos punzantes como clavos o estacas que puedan perforar la parte superior de los zapatos ordinarios; la exposición al metal fundido que podría salpicar en los pies o las piernas; trabajos en superficies calientes, mojadas o resbalosas y cuando hay riesgos eléctricos presentes. Para asegurar el bienestar de esta parte del cuerpo se pueden utilizar Leegins para proteger la parte baja de las piernas y los pies de riesgo por calor como metal fundido o chispas, pues los broches de seguridad permiten que estos sean retirados con rápidez. Los protectores metatarsales cuidan la zona del empeine de impactos, fabricadas en aluminio, hierro, fibra o plástico éstas se amarran al exterior de los zapatos. Los zapatos de seguridad, por su parte, son resistentes a impactos y con suelas que soportan el calor, entre otras características. En el caso de brazos y manos, los peligros potenciales incluyen la absorción a través de la piel de sustancias dañinas, quemaduras químicas, peligros eléctricos, heridas, cortes, fracturas y amputaciones. El equipo de seguridad adecuado incluye el uso de guantes, protectores para dedo, y cubiertas para brazos o guantes hasta el codo. Es esencial que los empleados usen guantes diseñados específicamente para cada situación, pues un guante diseñado para proteger en alguna de las situaciones anteriores no lo hará si es usado en circunstancias diferentes, aunque parezca un dispositivo protector adecuado. En general, los guantes se pueden clasificar en cuatro grupos: guantes de cuero, lona o malla metálica; de tela y recubiertos con película; resistentes a líquidos y químicos; y guantes de goma aislante. Protección para oídos Según OSHA, determinar si es necesario proveer protección auditiva a los empleados puede ser difícil, pues la exposición a ruido excesivo depende de un número de factores, incluyendo el volumen del ruido medido en decibeles (dB), el tiempo de exposición a dicho ruido, si el empleado se traslada por áreas de trabajo con diferentes niveles de ruido y si el ruido es generado por una o por múltiples fuentes. Mientras más fuerte sea el ruido más corto será el tiempo en el que se requiere el uso de protección auditiva. Por ejemplo, un trabajador puede estar expuesto un nivel de ruido de 90 dB durante ocho horas diarias antes de necesitar protección, pero si el ruido alcanza un rango de 115 dB se requiere protección si la exposición supera los 15 minutos. De acuerdo con lo anterior, si un trabajador está expuesto a un nivel de ruido superior o igual a 85 dB por un promedio de ocho horas diarias, el empleador está obligado a iniciar un programa de conservación de la audición. Algunos tipos de protección auditiva incluyen: Tapon de un sólo uso: están hechos de algodón encerado, espuma de silicona, caucho, o fibra de vidrio. Son de auto-formación y si son utilizados correctamente son tan efectivos como los tapones pre-formados. Tapon pre-formado: son moldeados individualmente y ajustados por un profesional. Pueden ser desechables o reutilizables, los reutilizables deben limpiarse después de cada uso. Orejeras: logran un ajuste perfecto alrededor de la oreja, aunque las gafas, el vello facial, el pelo largo o movimientos faciales, tales como masticar pueden reducir su efectividad. *El contenido para este artículo fue construido basandose en guías, regulaciones y documentos publicados por OSHA. Para más información sobre este tema se puede dirigir a www.osha.gov
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)
![]()
|