Miles de manifestantes se reunieron el 1 de mayo frente a la Casa Blanca para repudiar la polémica ley SB1070, decretada en Arizona, y que faculta a los agentes policiales para requisar a cualquier persona con “rasgos” de indocumentado. Durante el acto, el legislador demócrata de Illinois Luis Gutiérrez, junto con 34 protestantes, resultó detenido por desobediencia civil.
por Edwin Giraldo Ruiz
“Stop: no más miedo, no más dolor, no más llantos. Es una muerte lenta y cruel para un niño, cuando lo separan de sus padres”. Este mensaje se ondeaba en la pancarta de una mujer vestida de blanco, con inapelables rasgos latinos y unos cuatro meses de embarazo, unida a la multitud que le tocó la puerta al presidente Barack Obama el sábado 1 de mayo, justo el Día Internacional del Trabajo.
El repertorio de mensajes fue tan grueso como la masiva participación, suficiente para colmar la Plaza Lafayette, un sitio turístico obligado en Washington porque linda con la Casa Blanca y el gran obelisco que se erige en el National Mall.
Las manifestaciones se expandieron por todo EEUU, incluyendo Phoenix, la capital de Arizona, donde abundaron críticas al Gobierno por no aportar una solución concreta al problema migratorio. Y más aún, después de que Obama lo prometiera durante su campaña electoral en 2008.
“Valió la pena el esfuerzo hoy. Hubo demostraciones en todos lados, capaces de levantar un movimiento por parte de estudiantes y personas que quieren caminar y salir a las calles sin problemas”, dijo Gabriela Pacheco, una joven ecuatoriana de 25 anos que hizo parte de la protesta “Senderos de los Sueños”.
Se trató de cuatro jóvenes estudiantes que caminaron durante cuatro meses los 2.414 kilómetros que separan a Miami de Washington, exigiendo un encuentro con Barack Obama que finalmente no sucedió. Sin embargo, a lo largo del viaje fueron capaces de recoger 30.000 firmas a favor de la reforma migratoria para llevarlas a la Casa Blanca precisamente el 1 de mayo.
La indignación que originó esta movilización tiene nombre propio: Ley SB 1070. En una polémica decisión, la Gobernadora de Arizona, Jan Brewer, firmó el sábado 24 de abril esta controversial iniciativa que facultaba a los agentes policiales para retener y requisar a cualquier individuo “sospechoso” de permanecer sin permiso en el país. Según la norma, catalogada como la más estricta contra los inmigrantes, hasta transportar en un automóvil a un familiar indocumentado es un delito.
Las escaramuzas generaron aún más cólera entre defensores de los derechos de inmigrantes, cuando la Gobernadora aseguró que dicha legislación fortalecería las leyes del Estado y “protegería a todos”. Había agregado que la crisis no es culpa de las autoridades de Arizona, sino del Gobierno Federal que se ha negado a resolver el problema.
Según políticos y activistas que se unieron a las protestas, lo que sucedió en Arizona abrió literalmente las puertas de la discriminación racial en EEUU. Se calcula que alrededor de 400 mil inmigrantes indocumentados, en su mayoría mexicanos, se verán afectados por esta medida que entrará en vigor a finales de julio.
Los organizadores de la marcha llevaron a cabo un acto de desobediencia civil en la Casa Blanca, lo cual dejó como saldo 35 personas detenidas, entre ellos Luis Gutiérrez, miembro de la Cámara de Representantes y conocido como uno de los políticos más activos en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los latinos.
“Estamos congregados en 80 ciudades, en 30 estados, cientos de miles de personas diciendo con una voz clara que todos somos parte de Arizona, y no nos vamos a rendir hasta que esa ley sea retirada”, recalcaba Gutiérrez a una multitud eufórica que celebrara cada una de sus palabras.
Apoyados sobre las rejas que restringen el acceso a la Casa Blanca, los 35 protestantes hicieron caso omiso a las órdenes de las autoridades, que no sólo los esposaron, sino que les tomaron fotos y archivos de video como pruebas en contra.
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| Obama: ¿Dónde está la reforma? |
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Miles de manifestantes se reunieron el 1 de mayo frente a la Casa Blanca para repudiar la polémica ley SB1070, decretada en Arizona, y que faculta a los agentes policiales para requisar a cualquier persona con “rasgos” de indocumentado. Durante el acto, el legislador demócrata de Illinois Luis Gutiérrez, junto con 34 protestantes, resultó detenido por desobediencia civil.por Edwin Giraldo Ruiz
“Stop: no más miedo, no más dolor, no más llantos. Es una muerte lenta y cruel para un niño, cuando lo separan de sus padres”. Este mensaje se ondeaba en la pancarta de una mujer vestida de blanco, con inapelables rasgos latinos y unos cuatro meses de embarazo, unida a la multitud que le tocó la puerta al presidente Barack Obama el sábado 1 de mayo, justo el Día Internacional del Trabajo.
El repertorio de mensajes fue tan grueso como la masiva participación, suficiente para colmar la Plaza Lafayette, un sitio turístico obligado en Washington porque linda con la Casa Blanca y el gran obelisco que se erige en el National Mall.
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“Valió la pena el esfuerzo hoy. Hubo demostraciones en todos lados, capaces de levantar un movimiento por parte de estudiantes y personas que quieren caminar y salir a las calles sin problemas”, dijo Gabriela Pacheco, una joven ecuatoriana de 25 anos que hizo parte de la protesta “Senderos de los Sueños”.
Se trató de cuatro jóvenes estudiantes que caminaron durante cuatro meses los 2.414 kilómetros que separan a Miami de Washington, exigiendo un encuentro con Barack Obama que finalmente no sucedió. Sin embargo, a lo largo del viaje fueron capaces de recoger 30.000 firmas a favor de la reforma migratoria para llevarlas a la Casa Blanca precisamente el 1 de mayo.
La indignación que originó esta movilización tiene nombre propio: Ley SB 1070. En una polémica decisión, la Gobernadora de Arizona, Jan Brewer, firmó el sábado 24 de abril esta controversial iniciativa que facultaba a los agentes policiales para retener y requisar a cualquier individuo “sospechoso” de permanecer sin permiso en el país. Según la norma, catalogada como la más estricta contra los inmigrantes, hasta transportar en un automóvil a un familiar indocumentado es un delito.
Las escaramuzas generaron aún más cólera entre defensores de los derechos de inmigrantes, cuando la Gobernadora aseguró que dicha legislación fortalecería las leyes del Estado y “protegería a todos”. Había agregado que la crisis no es culpa de las autoridades de Arizona, sino del Gobierno Federal que se ha negado a resolver el problema.
Según políticos y activistas que se unieron a las protestas, lo que sucedió en Arizona abrió literalmente las puertas de la discriminación racial en EEUU. Se calcula que alrededor de 400 mil inmigrantes indocumentados, en su mayoría mexicanos, se verán afectados por esta medida que entrará en vigor a finales de julio.
Los organizadores de la marcha llevaron a cabo un acto de desobediencia civil en la Casa Blanca, lo cual dejó como saldo 35 personas detenidas, entre ellos Luis Gutiérrez, miembro de la Cámara de Representantes y conocido como uno de los políticos más activos en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los latinos.
“Estamos congregados en 80 ciudades, en 30 estados, cientos de miles de personas diciendo con una voz clara que todos somos parte de Arizona, y no nos vamos a rendir hasta que esa ley sea retirada”, recalcaba Gutiérrez a una multitud eufórica que celebrara cada una de sus palabras.
Apoyados sobre las rejas que restringen el acceso a la Casa Blanca, los 35 protestantes hicieron caso omiso a las órdenes de las autoridades, que no sólo los esposaron, sino que les tomaron fotos y archivos de video como pruebas en contra.
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