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| ¡Primero es “Safety”! |
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Muchas de las muertes por accidentes de trabajo ocurrieron entre trabajadores nacidos en el extranjero, de los cuales la inmensa mayoría eran hispanos. Un hecho trágico es que el número de muertes entre los trabajadores de la construcción hispanos ha aumentado de forma notable en el curso de los años. La tasa de muertes de los hispanos es sistemáticamente más alta que la de los trabajadores no hispanos. El número de afecciones de salud relacionadas con el trabajo, producidas por lesiones, también fue más elevado entre los trabajadores hispanos, en comparación con los no hispanos. El nivel relativamente bajo de habilidades de comunicación en inglés entre los trabajadores latinos jóvenes, es una señal clara de la necesidad de aumentar los servicios bilingües, no solamente en programas de capacitación en seguridad dirigidos a los trabajadores, sino además en las clínicas y las salas de emergencias que atienden a los trabajadores latinos.
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Adicionalmente, las cifras relativas a seguridad en el sitio de trabajo entre los latinos de nuestra industria son engañosas, ya que es una práctica común no reportar los accidentes laborales, a menos que ocurra una lesión grave o la muerte. Lo cierto del asunto es que la industria de la construcción es la segunda en número de víctimas fatales en los Estados Unidos, es decir, que trabajar en este sector es más peligroso que trabajar en minería o en fábricas.
Un trabajador de la construcción se enfrenta a riesgos que pueden reducirse pero no eliminarse. Factores como el aumento de las condiciones metereológicas adversas, la manipulación de equipos pesados, la altura de un determinado puesto de trabajo, la caída de escombros y los terrenos impredecibles pueden llevar a un accidente grave o fatal. Éstas son condiciones cuidadosamente vigiladas por la mayoría de departamentos municipales encargados del sector de la construcción, e incluso por los funcionarios nacionales. Sin embargo, dicha supervisión es en vano si las compañías del sector de la construcción no observan con rigor las medidas de seguridad. Por lo tanto, algunas veces la responsabilidad de decidir qué es seguro y qué no lo es, recae en el trabajador. Huelga decir que el temor (un temor, por lo demás, entendible) de perder el empleo obnubila la capacidad de raciocinio del trabajador y lo lleva a hacer elecciones tontas que le pueden causar lesiones y la muerte. Así, en resumidas cuentas, aunque el gobierno y las organizaciones por los derechos de los trabajadores puedan emprender, hasta cierto punto, acciones eficaces para proteger a los trabajadores, en realidad, depende del trabajador asegurarse de que no corre peligro en ningún momento.
Si bien, como regla general esto puede ser cierto, pone al trabajador latino en una situación de desventaja, lo cual se ve reflejado, obviamente en la elevada tasa de lesiones y muertes en este grupo poblacional. Las estadísticas muestran que los latinos soportan la tasa más alta de muertes por accidentes de trabajo de todos los grupos étnicos. Las barreras de comunicación, su situación de indocumentados e, irónicamente, su naturaleza laboriosa contribuyen a estas pésimas estadísticas sobre seguridad en el sitio de trabajo entre los trabajadores de la construcción latinos. Solamente cuando los trabajadores latinos entiendan de manera efectiva la jerga técnica bilingüe del sector de la construcción y se unan para negarse a trabajar en un ambiente de trabajo peligroso, sin temor a ser deportados o a ser objeto de represalias, podremos ver algún cambio considerable en los registros de seguridad entre estos trabajadores.
También debemos garantizar que, independientemente de si el trabajador latino es documentado o indocumentado, tenga derecho a acceder a asistencia jurídica en caso de resultar herido o muerto en el trabajo. La falta de un permiso de trabajo, una visa o la tarjeta verde no tiene ninguna incidencia en el derecho que tiene el trabajador lesionado a ser indemnizado por los daños, cuando sufra una lesión de trabajo. Y cuando un trabajador latino muere debido a un accidente en el sitio de trabajo, su familia tiene derecho también a recibir asistencia legal. Además, si se encontrara evidencia de conducta deshonesta por parte de la compañía de construcción se le puede imputar responsabilidad en un tribunal, sin importar cuál pueda ser la situación del trabajador, en términos de ciudadanía o inmigración.
La máxima que reza “¡El conocimiento es poder!” es muy cierta en el asunto que nos ocupa. Las reglamentaciones sobre el lugar de trabajo cambian constantemente. Afortunadamente, hay algunas compañías que ofrecen software, e-Learning y contenidos de capacitación para que usted aprenda sobre todo lo relativo a la seguridad de sus trabajadores, para que se mantenga actualizado sobre los cambios en la legislación, y para que pueda analizar la incidencia que dichas modificaciones tienen en su organización y las acciones que puede emprender si sus responsabilidades incluyen las regulaciones sobre seguridad, ambiente laboral o recursos humanos.
¡Ahora, todo lo que nos resta es enseñárselo a nuestros hermanos y hermanas que están allá afuera, en los sitios de trabajo!
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