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| Pablo Ortiz: ¡Un verdadero héroe norteamericano! |
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Debido a esta negligencia y a la miopía no hemos abierto las puertas a un modelo económico mejor, más próspero e incluyente que pueda traducirse en puestos de trabajo para construir más casas y que impulse más proyectos de pavimentación de vías en áreas como East Los Angeles, Houston, Miami y Nueva York en los que contratistas inmigrantes pudieran licitar y obtener contratos. Aunque debemos reconocer que la administración Obama estaba muy ansiosa por brindar fondos masivos para proyectos inmediatos en este último paquete de estímulos, la mayor parte de este dinero pasó por encima de mi comunidad y fue a parar a otro lugar porque vimos muy pocos beneficios reflejados en compañías de propietarios inmigrantes.
Para ser justos, debemos señalar que muchos de los grupos empresariales nacionales más grandes relacionados con el sector de la construcción han apoyado muchas de las preocupaciones de los hispanoamericanos. Sin duda, apreciamos su apoyo vigoroso a la Asociación Nacional de Remodeladores en el tema de la reforma nacional a la inmigración. La posición que tomaron respecto de este tema, junto con la de otros grupos no minoritarios con una posición similar, ha sido más que ejemplar. En algunos casos fue necesario un gran valor ya que en las filas de estos grupos había ciertas personas que se oponían con vehemencia a cualquier acción de sus líderes que apoyara nuestro punto de vista sobre este tema.
Estos mismos individuos son los que quieren insultar nuestra inteligencia con su lógica retorcida, declarando que los latinos deberíamos estar orgullosos y satisfechos de que haya una latina inteligente ocupando un puesto en la suprema corte y de que la mayoría de jugadores de béisbol destacados sean latinos y de que en este momento haya más estudiantes latinos en las universidades que en cualquier otro momento de la historia del país. Y sí, estamos orgullosos y satisfechos, pero no nos conformamos con eso.
Valoramos y apreciamos estos logros, pero eso no significa que automáticamente hayan cambiado de forma sustancial las terribles circunstancias que han limitado el progreso económico, la justicia social y las oportunidades políticas de los hispanoamericanos y de los inmigrantes. Por el contrario, estos problemas han empeorado en los dos últimos años. Si los Estados Unidos quieren construir un futuro próspero, es necesario que ofrezcan a un cuarto de su población los medios para participar de manera constructiva en la nueva etapa de la construcción de la nación que está por llegar.
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Así que hoy declaro, con todo el fervor de la lealtad que tengo hacia mi país y con el amor infinito que siento por mi herencia cultural, esta innegable verdad: la dirección que tome la comunidad hispanoamericana y la comunidad inmigrante será la dirección que tome el futuro de los Estados Unidos de América.
Para decirlo con palabras sencillas, será miope no ver cómo la globalización ha afectado enormemente el nuevo orden económico. Estados Unidos se adapta perfectamente y debería aprovechar las muchas diasporas de comunidades que existen para propagar por todo el mundo la grandeza de nuestra democracia y el poder de su sistema económico basado en la libre empresa.
Es importante que todos reconozcamos la necesidad de hacer una reforma nacional sea justa y perdurable a las políticas de inmigración. No podemos permitir que un pequeño grupo de políticos de visión limitada condenen a este país a disputas políticas perpetuas y a una frustración cada vez mayor por este molesto callejón sin salida del liderazgo nacional.
Seamos francos. Tanto la Casa Blanca y el Congreso, como los demócratas y los republicanos, son responsables de esta falla.
El presidente Obama tuvo la oportunidad, al principio de su período de gobierno cuando obtuvo la mayoría en ambas cámaras del congreso, de usar esa ventaja y dar forma a una solución bipartidista viable, de la misma manera en que el presidente Reagan lo hizo durante su administración. El congreso tampoco ha sido lo suficientemente valiente para hacer lo correcto y hacer avanzar la agenda para que más niños inocentes, criados en los Estados Unidos, no tengan que sufrir mientras que este problema se resuelve.
Afortunadamente, legisladores de Arizona, Georgia, Rhodes Island y Alabama se han convertido en protagonistas importantes a la hora de promover el diálogo sobre la incapacidad de Washington de llegar a una solución viable para este debate.
Ahora bien, no quiero sonar como si estuviera intentando estar a favor de ambos bandos en el tema de la reforma a la política nacional de inmigración. No lo estoy haciendo. Aunque yo y muchos otros creemos que algunas de estas leyes estatales sobre la inmigración son abominables y autodestructivas, también estamos agradecidos de que estos estados hayan por lo menos tenido el valor de obligar a Washington a tomar acciones ya.
Hacer de Pablo Ortiz un héroe estadounidense es actualmente uno de los principales objetivos de la NHCA, para que el país se dé cuenta de que la comunidad hispanoamericana y los inmigrantes desempeñan un papel fundamental en esta maravillosa tierra, pero bajo nuestras propias condiciones y con nuestra propia vigilancia. Esta vez, todos debemos ser héroes como Pablo Ortiz y ayudar a las comunidades hispanoamericanas y a los inmigrantes a ocupar el lugar que les corresponde en los anales de los libros de historia de los Estados Unidos. Pablo Ortiz, nuestro héroe, se lo merece.
*Peter Fontanés es el presidente de la Asociación Nacional de Hispanos de la construcción (NHCA).
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