Estados Unidos le debe mucho a los inmigrantes. En consecuencia no deja de ser insólito que cada día aparezcan nuevos agresores en contra de la pluralidad cultural. Recientemente, en el sitio Pro Tools (www.protoolsreview.com) leí una noticia sobre el lanzamiento de “Hazla en Grande”, una campaña de Stanley que tiene como objetivo aportar al mejoramiento y a la capacidad de trabajo de la comunidad hispana de la construcción en este país.
Lo que sorprende de la nota es su claro tinte xenófobo, el cual denota claramente una miopía mental que no permite hacer juicios apropiados, y que, por el contrario, lleva a hacer señalamientos delicados e imprecisos. No defiendo los intereses de la marca, pero sí los de la comunidad hispana; no creo que ser hispano sea sinónimo de indocumentado como el no hablar inglés no significa necesariamente ser ilegal o ciudadano de segunda categoría. No creo que si un fabricante tiene una iniciativa para integrar una comunidad a una dinámica industrial deba ser tildado de colaborador de la inmigración ilegal.
La nota, entre otros aspectos, sugiere que no hay que buscar profundamente para darse cuenta de que muchos contratistas de primer hacen todo para contratar indocumentados. Éste es un tema político del cual se tendría que hacer un análisis más profundo; no es responsabilidad del fabricante el hecho de que los contratistas vinculen indocumentados en sus proyectos como tampoco se puede decir que Stanley apoye la inmigración ilegal por el simple hecho de lanzar al mercado material en español. Creería que la empresa quiere ayudar a mejorar las habilidades de quien estén legalmente en el negocio.
Pero por otro lado este es un tema de eficiencia y bajos costos. Tanto americanos como hispanos sabemos que por lo general el trabajador latino, legal o indocumentado, hace un excelente trabajo, y es más comprometido con su empleo aún cuando la ley juega en su contra. Parece que el redactor de la nota no se ha preguntado, al mirar por su ventana, cuántos de los edificios o viviendas a su alrededor fueron hechos con la ayuda de la fuerza de trabajo hispana, lo cual es una señal de que esta comunidad, legal o indocumentada, ha sido parte vital del crecimiento de los Estados Unidos.
La nota “dispara” muchos comentarios incómodos en contra de los los indocumentados. Incluso se pregunta irónicamente si no aparecerá otro fabricante con “ayudas adicionales” para ayudar a cruzar la frontera, como equipos de buceo o escaleras ajustables. Sin duda creo que la comunidad hispana deberá pensarlo dos veces en el futuro antes de acceder a un sitio como Pro Tools Review para basarse en sus comentarios para la compra de equipos y soluciones. Con columnistas tan básicos no creo que este sitio sea la mejor referencia.
|
|
Casi sin quererlo me enteré de que según un estudio liderado por el National Council of La Raza, una organización que trabaja por la protección de los derechos civiles de los hispanos en este país, éste es el grupo poblacional con mayor índice de muertes en el sitio de trabajo, un dato nefasto si se tiene en cuenta el impacto social y económico que una circunstancia de este tipo puede tener para las familias de los trabajadores en la nación, pero también para sus parientes en toda Latinoamérica que se apoyan, de algún modo en las remesas.
Pero ¿por qué está ocurriendo esto? Todo parece indicar que hay un deterioro en el ambiente laboral y en las condiciones de trabajo para los empleados en los Estados Unidos, particularmente entre las minorías, quienes además de pobres condiciones sanitarias deben enfrentar aspectos como el robo del salario, la coacción para no denunciar los atropellos de los que son víctimas y un entorno ocupacional poco seguro.
El origen de dichos males podría estar en que no hay muchas asociaciones de trabajadores hispanos, abunda la negligencia por parte de los funcionarios públicos encargados de supervisar el cumplimiento de las normativas de la OSHA, hecho que ha derivado en una inconcebible laxitud para exigir el cumplimiento de las normas y los estándares mínimos de protección en el sitio de trabajo.
Las cifras son escalofriantes. “Con un 4,6% por cada 100 mil trabajadores, la tasa de muertes laborales de los hispanos sobrepasa la de la mayoría de los países desarrollados, así como la de los Estados Unidos”.
Como puede observarse, este es un problema que se origina en la administración pública, pero que también toca, de algún modo, a los empleadores, pues no es lógico que necesiten del supervisor para que verifique el cumplimiento de normas que ellos deberían conocer y manejar perfectamente, y lo peor, que ellos mismos firmaron al momento de crear su empresa.
Es hora de empezar a prestar verdadera atención a este tema, pues sin duda uno de los momentos más incómodos para cualquier director de obra es el notificarle a una familia que el padre, la base de su sustento, ha fallecido en un accidente laboral. Movámonos entonces y reduzcamos al máximo estos desagradables momentos.
|
|
En tiempos de crisis no está de más modificar algunos dichos populares para adaptarlos a una realidad. En estos días en que la economía aún no sale del todo de la recesión en la que entró desde finales de 2007, sería importante comenzar a replantear varios conceptos que seguramente serán muy útiles para mantenerse a flote en días de zozobra económica.
|
|
Leer más... [Dime como actúas y te diré cuanto ganas]
|
Amigos, un cordial saludo. Soy Julián Arcila, y a partir de esta edición los estaré acompañando como editor de EL NUEVO CONSTRUCTOR. Como ustedes saben, desde noviembre pasado la revista tiene otro hogar: Latin Press, una casa editorial especializada en medios industriales y que está basada en Miami.
|
|
Leer más... [Ahí, poco a poco nos vamos recuperando]
|
|
|
|
|
|